Durante el mes de diciembre del año pasado, un grupo de investigadores de la Universidad de Concepción y la Corporación Nacional Forestal, Conaf, recorrieron de manera exhaustiva toda la Reserva Nacional Isla Mocha para encontrar algún indicio de la existencia del “degú”, un roedor nativo de Chile que se creía casi extinto. Luego de varios días de trabajo, finalmente se encontró una hembra, por lo que la esperanza de que su población no se haya perdido regresó. Junto al equipo académico trabajó el guardaparque Francisco Astete, nacido en la misma isla, conocimiento del lugar que le permitió guiar al equipo durante toda la travesía. Fue justamente esta labor la que le valió el reconocimiento de Conaf durante la ceremonia regional del Día Nacional del Guardaparques, realizado en Cañete.

“Significó mucho para mí recibir un reconocimiento como este. Siempre voy a estar agradecido de esta institución, de la oportunidad que me dio para trabajar; trabajar para mi isla y con mi isla. Encuentro que es un reconocimiento no solo para mí, sino para la unidad en general, por todo lo que hacemos acá día a día. Lo que me motiva a hacer este trabajo es la misma esencia que existe acá en la isla, el mismo bosque y todo lo que aquí existe y ha sido súper gratificante para mi ejercer esta labor como guardaparque”, precisó Francisco Astete.

La conmemoración del Día Nacional del Guardaparques consideró una ceremonia oficial y luego una gira técnica de tres días por un área silvestre protegida. Este año la unidad escogida fue la Reserva Nacional Isla Mocha, ubicada en la Provincia de Arauco, principalmente para conocer el trabajo que allí desarrollan Francisco Astete y su colega Jaime Herrera, tanto en educación ambiental con los niños como en labores de conservación de la Fardela blanca.

El director regional de CONAF Biobío, Jorge Morales, destacó la labor que realizan los guardaparques de la región, que va más allá del cuidado mismo de las Áreas Silvestres Protegidas del Estado bajo la administración de la Corporación Nacional Forestal, sino principalmente por las tareas de protección y conservación de la biodiversidad, vigilancia y control de visitantes, educación e interpretación ambiental, y apoyo a la investigación de la flora y fauna: “Los guardaparques son en sí las áreas silvestres protegidas. Es decir, las personas que están ahí y nos indican en qué consisten los ecosistemas. Así es que, Conaf una vez al año reconoce el trabajo de estos funcionarios, que son la cara del Estado en amplias secciones del territorio nacional. Es en esta fecha en que reconocemos el rol abnegado que desarrollan, y el contacto que tienen con la naturaleza hace que ellos sean siempre personas muy especiales y afectuosas con los visitantes. Conaf trabaja con un cuerpo de Guardaparques excepcional”.

Durante la ceremonia nacional, realizada el pasado 30 de septiembre en el Parque Nacional La Campana, en Olmué, el Ministro de Agricultura Carlos Furche junto con anunciar la oficialización por Decreto Supremo del Día Nacional del Guardaparques, entregó reconocimientos a guardaparques que han destacado por su aporte a lo social, inclusión, a la trayectoria y en aporte a la conservación. En esta última categoría, se destacó a Juan Adolfo Iraira, por ser la cara visible de un equipo de guardaparques que descubrió una especie que se creía extinta en la Reserva Nacional Nonguén, como es el pitao.

11 octubre, 2016