Cuatro regiones del país, entre ellas Arica y Parinacota, fueron seleccionadas para abordar el proyecto piloto denominado “Instalación de un sistema de manejo de salud/enfermedad en fauna vertebrada en el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas regional”.  En ese marco llegaron hasta la región Miguel Díaz y Gabriela López, médicos veterinarios del Programa de Control de Amenazas en Áreas Silvestres Protegidas  del departamento de Conservación de la Biodiversidad  de la CONAF.  Su objetivo fue brindar apoyo al fortalecimiento del equipo regional para las labores de terreno que tendrán lugar localmente, especialmente respecto a especies como la vicuña, flamencos y otros recursos de la rica diversidad faunística de la Reserva de Biosfera Lauca.

La iniciativa viene respaldada por etapas previas como el Catastro nacional descriptivo de enfermedades en fauna del Snaspe –que recopiló información de diez años entre el 2004 y el 2014-, al que prosiguió un segundo documento referido a los lineamientos a desarrollar y la actual fase que tiene que ver con la implementación de acciones y cuyo trabajo piloto incluye a Arica y Parinacota, la Región Metropolitana, Aysén y Magallanes.

En la región uno de los temas más sensibles es la sarna en vicuñas, asunto que CONAF regional recogió además como demanda de los consejos consultivos y donde ya se inició un trabajo que fue destacado por Miguel Díaz.  “Aquí han venido desarrollando actividades muy valiosas, por ejemplo han diagnosticado las características actuales que tiene la sarna en vicuñas, a la vez han venido desarrollando tratamientos de tipo experimental y han explorado el trabajo junto con la comunidad que tiene animales que sufren de sarna y que son parte del reservorio”, indicó.  El profesional también calificó a la región como “pionera y ejemplo a seguir en otras regiones, por el uso de vestuario bioseguro para procedimientos –tal como el anillado de flamencos-.

Tema global
Miguel Díaz cuenta que “cuando comenzamos a investigar, vimos que había cuadros más o menos significativos desde el norte hasta el sur del país.  Por ejemplo, sarna en vicuñas, distemper en zorros, problemas con huemules en Magallanes y Aysén.  Aparecieron también enfermedades en aves y muchos rumores de enfermedades que aparecían y desaparecían o casos por aquí y por allá.  El catastro, logrado a partir de información en tesis, revistas científicas y una encuesta aplicada a administradores y guardaparques, dio como resultado 3.300 it´s hit (sucesos) en que había algún tipo de mención a enfermedades en alguna especie, en la década estudiada”.

Díaz indica que esta situación proviene básicamente de los animales domésticos del entorno, y como factor coadyuvante el cambio climático –evidenciado en la región con menores lluvias, por tanto menos forraje y animales más estresados y susceptibles a la enfermedad-.  A ello se suma la fragmentación que han sufrido los territorios de la fauna, producto de la actividad humana.

Pese a este panorama el especialista cree que nuestro altiplano tiene una interesante vocación, y señala: “Si nosotros logramos manejar o mitigar en alguna medida esas tres cosas, podemos lograr que las poblaciones animales de esta región sean uno de los más valiosos repositorio de animales de las poblaciones animales altiplánicas, de lo cual no tengo dudas, que a futuro, en cien año más, doscientos años se va a repoblar gran parte de sitios del Perú, de Bolivia, pero tenemos que ser capaces de proteger en mejores condiciones este altiplano”.   Esta probabilidad se relaciona a su juicio con el hecho de que “las poblaciones animales en estos países están muy castigadas por la caza furtiva, y el excesivo uso comercial, que han llevado a tales poblaciones a un declive”.

Durante la jornada en Arica, Miguel Díaz expuso acerca del concepto One health/Una salud, traducido del inglés.  “Hoy vivimos más cerca de los animales y estos de los humanos, por tanto no es posible hacer salud humana sin hacer salud animal o sin pensar que ambos pueden ser reservorios de agentes patógenos.   Además hay más cercanía con los espacios naturales, entonces la distancia de nuestros perros, nuestros gérmenes, nuestros virus o los de nuestros animales con la fauna silvestre, prácticamente desapareció.  De ahí que el gato doméstico transmite enfermedades al gato colocolo, al gato andino, y al final del día son todos afectados.  La diferencia es que los animales silvestres mueren escondidos, mientras que los domésticos mueren en la casa de uno, y es distinta la percepción que se tiene.  La otra diferencia en los animales domésticos es su cantidad.  Hay millones y millones de vacas en el mundo, millones de ovejas, millones y millones de perros, pero hay 1.200 huemules, hay 8.500 vicuñas en Arica y Parinacota, 800 pumas en Chile.

Subraya que “entonces hay un peligro inminente de que se extingan y desaparezcan de la faz de la tierra.  Los perros ni las vacas van a desaparecer, porque son demasiados”.

La visita a la región de Arica y Parinacota concluyó con un recorrido de terreno de parte de Gabriela López, a quien le corresponde hacer el seguimiento del proyecto en todo el país. La profesional trabajó con personal local, en especial en la toma de muestras biológicas.

Álvaro Palma, veterinario y guardaparque en la Reserva de Biosfera Lauca, indicó que “este proyecto es muy importante para nosotros, ya que permite dar a conocer las amenazas presentes en nuestra región, y compartir luego resultados e ideas con las otras regiones participantes”.   A su vez el director regional de la entidad, Guillermo Cisternas precisó que “se trata de un trabajo que debe persistir en el tiempo, si queremos conservar nuestro patrimonio, y para eso nos estamos fortaleciendo como equipo regional”.

 

La visita a la región de Arica y Parinacota concluyó con un recorrido de terreno para la toma de muestras biológicas.
La visita a la región de Arica y Parinacota concluyó con un recorrido de terreno para la toma de muestras biológicas.
24 mayo, 2016